Hay discos que son mejores de escuchar solos en la habitación, sin nadie ni nada que te moleste, la ventana cerrada, igual que los ojos y el volumen un poco alto para poder apreciar todos los detalles. El disco de debut de 4 bonjour's parties entraría perfectamente en esta definición.
El original sonido de este septeto japonés se enmarcaría dentro del pop más dulce y ensoñador, y donde la aparente sencillez de las melodías contrasta con la complejidad de las canciones, en las cuales se puede escuchar desde clarinetes, flautas, saxos, trombones hasta acordeones y bongos. Todo ello aderezado por el modo susurrante y fragil de cantar. Uno de los grandes riesgos del disco es la duración de sus canciones, las más cortas casi alcanzan los cinco minutos, pero saben remediarlo perfectamente con continuos cambios de ritmo para conseguir que las canciones sean muy llevaderas.
El disco empieza con "Magpie Willl Peck a Hole in My Plaster Cast"…
El original sonido de este septeto japonés se enmarcaría dentro del pop más dulce y ensoñador, y donde la aparente sencillez de las melodías contrasta con la complejidad de las canciones, en las cuales se puede escuchar desde clarinetes, flautas, saxos, trombones hasta acordeones y bongos. Todo ello aderezado por el modo susurrante y fragil de cantar. Uno de los grandes riesgos del disco es la duración de sus canciones, las más cortas casi alcanzan los cinco minutos, pero saben remediarlo perfectamente con continuos cambios de ritmo para conseguir que las canciones sean muy llevaderas.
El disco empieza con "Magpie Willl Peck a Hole in My Plaster Cast"…